Las burbujas, símbolo de elegancia y vivacidad, son el resultado de dos métodos principales de producción: el Método Clásico y el Método Charmat-Martinotti. El Metodo Classico, el más antiguo, implica la re-fermentación en la botella, como en el caso del Etna DOC Rosé, donde las levaduras transforman los azúcares en alcohol y dióxido de carbono, creando el perlage. El proceso puede durar incluso años, aumentando la elegancia y complejidad del vino.
Ya sea por su viva efervescencia o por lo agradables que resultan, las burbujas siempre han tenido un encanto especial. Sin embargo, apenas han pasado 400 años desde que el hombre descubrió los secretos de la elaboración del vino espumoso. Desde entonces, varios enólogos a lo largo de la historia han intentado idear nuevas técnicas para obtener las codiciadas burbujas. Hoy en día, se utilizan principalmente dos métodos: el Método Clásico y el Método Charmat-Martinotti.
El primero (conocido en Francia como méthode champenoise) es el proceso más antiguo, caracterizado por una re-fermentación en botella. Éste es el caso de nuestro Etna DOC Rosado Metodo Classico, producido en nuestra finca de Torre Mora, en Sicilia. Sus uvas se recogen al menos dos semanas antes de la época habitual de vendimia, para preservar la elevada acidez de la fruta. Tras recibir una fermentación inicial, el vino reposa unos meses en contacto con las lías finas, y luego se embotella, junto con una mezcla de levaduras seleccionadas y azúcar (licor de tiraje). Lentamente, las levaduras actúan transformando los azúcares en alcohol y dióxido de carbono, produciendo las características burbujas (perlage). La exposición a las levaduras puede durar desde un mínimo de 18 meses hasta muchos años, lo que hace que el perfil organoléptico del vino sea cada vez más elegante y complejo a medida que pasa el tiempo. Por último, es necesario eliminar las lías de levadura girando gradualmente las botellas, dejando que los residuos se acumulen a lo largo del cuello de la botella para facilitar su eliminación. Para compensar la pérdida de volumen del vino debida a la eliminación de las lías, se añade una solución especial a base de azúcar (licor de expedición), cuya composición varía de una bodega a otra.
Hasta finales del siglo XIX, éste era el único método utilizado, antes de que Federico Martinotti, de Asti, ideara una técnica alternativa en 1895, capaz de reducir los costes de producción. El proceso fue perfeccionado y puesto en práctica por el francés Eugene Charmat a principios del siglo XX. Así nació el Método Charmat-Martinotti, que implica una segunda fermentación en autoclaves de acero inoxidable. Aquí, el vino madura sobre las lías durante unos meses, repitiendo el proceso químico ya visto para el Metodo Classico. El resultado son vinos frescos y fragantes, como nuestro Collezione Oro Blanc de Blancs, que muestra un rico perfil aromático, con tonos de cítricos y frutas tropicales.
Si, por el contrario, la crianza en autoclave supera los 9 meses, hablamos de Charmat largo, como en el caso de nuestro Vermentino Brut Tenuta Moraia, un vino fragante que saca a relucir el alma aromática del Vermentino. Además, el largo periodo de afinamiento garantiza una mayor complejidad y elegancia sin tocar las cimas del Metodo Classico.

