Mario Piccini habla de la importancia de la herencia familiar en su empresa, un tesoro que combina tradición, valores y pasión. Desde su experiencia de joven, cuando tuvo que ganarse la estima de sus colegas, hasta la responsabilidad de transmitir conocimientos a sus hijos, la familia Piccini siempre ha desempeñado un papel central, también gracias a la fuerza de las mujeres en la historia de la empresa. De cara al futuro, Piccini se centra en la transparencia, la calidad y el respeto al territorio, un compromiso que se refleja en la fidelidad de sus clientes y el amor por la marca.
Piccini 1882 tiene una historia centenaria de casi 140 años. ¿Qué significa esta herencia para ti? ¿Y qué significa para ti trabajar en una empresa familiar?
Este patrimonio es el mayor activo sobre el que descansa nuestra empresa. Nos recuerda nuestros orígenes, nuestra historia, nuestra familia. Significa transmitir y compartir nuestros valores, que intentamos transmitir en cada una de nuestras botellas. Saborea una copa de Piccini y entrarás en nuestra familia.
¿Recuerdas tu primer día en la empresa?
Lo recuerdo como si fuera ayer. Nada más entrar, busqué inmediatamente un escritorio y un sillón donde sentarme, para empezar a trabajar. Pero, en contra de mis expectativas, me mostraron la puerta del almacén. Pasé el día entre las etiquetas, preparando el embotellado.
A pesar de lo que puedas pensar, entrar en la empresa como hijo del propietario no fue fácil. Existe cierto “escepticismo” a los ojos de los colegas, que inevitablemente te miran como al segundo director general. Por tanto, mi primer trabajo fue crearme credibilidad día tras día, ganándome la estima de mis colegas más cercanos.
¿Cómo fue trabajar codo con codo con tu padre primero y con tus hijos después?
Es una experiencia única, difícil de describir con palabras; una emoción y un crecimiento continuos. Día tras día intento enseñar a mis hijos todo lo que me enseñó mi padre. Es un orgullo y una gran responsabilidad, que encierra la esencia y la filosofía de Piccini: transmitir de generación en generación el patrimonio más importante y precioso para nosotros: nuestra historia.
¿Qué papel han desempeñado las mujeres en la historia de Piccini 1882?
Las mujeres siempre han sido la columna vertebral de nuestra familia. Gran parte de nuestra historia pasa por el toque brillante e ingenioso aportado por la parte femenina de la familia Piccini. Incluso hoy, a menudo no sabría qué camino tomar sin el consejo y la opinión de mis hermanas. Su punto de vista es inestimable y me permite encontrar soluciones que nunca se me habrían ocurrido. Esto es lo que yo llamo un negocio familiar.
A tu abuelo le gustaba repetir “Todo lo que hacemos en el presente es a la vez pasado y futuro”, ¿qué ves si miras hacia delante?
Mi abuelo, como mi padre, era un hombre sabio y previsor. Sus palabras nos guían e inspiran cada día, encapsulando la esencia misma de nuestra empresa. Cada una de nuestras botellas transmite la historia que hemos construido y el futuro que queremos diseñar.
Los mercados actuales exigen claridad, sinceridad y precisión, combinadas con una mayor atención al territorio y a la calidad. Nuestra empresa siempre ha hecho suyos estos valores, y hoy más que nunca sentimos la necesidad de devolver al consumidor un producto que refleje la excelencia y el respeto de nuestro territorio.
Todo ello se traduce en la gran fidelidad que nuestros clientes siempre han reservado a nuestra marca. Al fin y al cabo, Piccini es una marca fácil de querer para quienes nos conocen y difícil de entender para quienes no nos conocen. De hecho, creo que es más que comprensible que nuestra alta calidad, respaldada por un precio muy bajo, pueda causar perplejidad en quienes no conocen nuestra marca. Mi invitación, sin embargo, es a superar esta desconfianza inicial y a probarla, porque es lo único que nos enfrenta a nosotros mismos y al mundo exterior.

