En los dos últimos años, Piccini 1882 ha afrontado los retos del sector vinícola con una estrategia de futuro, centrada en la diversificación de los canales de venta, la digitalización y el refuerzo de su presencia en la gran distribución y el comercio electrónico. La marca naranja simboliza energía y modernidad, mientras que la filosofía de la empresa sigue arraigada en los valores familiares de tradición, pasión y autenticidad. Gracias a un enfoque innovador y a la capacidad de adaptarse a las necesidades del mercado, Piccini destaca por la calidad accesible de sus vinos y una fuerte identidad que la convierte en un punto de referencia en el panorama vinícola internacional.
¿A qué retos se ha enfrentado Piccini en los dos últimos años?
La propagación de la pandemia del Covid-19 cambió las reglas del juego, pero estábamos preparados para contrarrestar la emergencia. Cuando la situación obligó a cerrar restaurantes, decidimos llevar nuestras etiquetas premium a las estanterías de los supermercados, permitiendo a los consumidores disfrutar en casa de la calidad de un gran vino. Al mismo tiempo, nos centramos en el sector online, consiguiendo un aumento de las ventas del 300%. Además, en los dos últimos años hemos emprendido un reposicionamiento estratégico que ha llevado a la inauguración de un nuevo centro de producción y a un cambio total de marca de nuestro Grupo.
Los dos últimos años nos han recordado que, incluso en los tiempos más oscuros, nuestro país siempre puede contar con un tesoro de valor incalculable: su extraordinaria belleza. Somos el país que ha dedicado siglos a la creación de obras maestras que hoy, más que nunca, deben inspirar nuestras acciones y guiar nuestro reinicio.
¿Qué simboliza la atrevida etiqueta naranja de Piccini?
Piccini siempre ha seguido una línea fiel a su filosofía, entre tradición e innovación. El sistema de valores de la empresa está representado por la etiqueta naranja, un reto ganador lanzado por Piccini en 2002. El color naranja expresa dinamismo, originalidad y habla de la dimensión internacional de la empresa. Está lleno de energía y vivacidad, dos valores que guían a Piccini cada día.
¿Cómo ha influido en el éxito de Piccini el hecho de convertirse en una empresa centrada en las personas?
“Hemos intentado afrontar las dificultades generadas por Covid-19 con energía y determinación, teniendo en cuenta que la diferencia, sobre todo en tiempos de crisis, siempre la marcan las personas”, comenta Mario Piccini, Consejero Delegado de la empresa. “De ahí la decisión de diversificar aún más los canales a través de los cuales podemos llegar a los consumidores y mantenernos cerca de ellos. Hemos sabido reorganizarnos teniendo en cuenta las dificultades que atraviesan los operadores del comercio electrónico, optando por reforzar nuestra presencia en la gran distribución y, sobre todo, en el comercio electrónico. Un crecimiento que también ha implicado al personal de nuestra empresa, alcanzando los 99 empleados especializados dentro del grupo. Incluso en un periodo de crisis como éste, era esencial decidir invertir en recursos humanos, y los resultados lo demuestran”.
¿Qué distingue a Piccini de sus competidores?
Hoy, Piccini representa una de las realidades más dinámicas e innovadoras de todo el panorama vinícola italiano. Nuestra bodega cuenta con una historia familiar de 140 años. Desde 1882, nuestra familia, ahora en su quinta generación, siempre ha llevado las riendas de la empresa. Este legado es nuestro mayor tesoro, porque nos da una fuerte identidad que los consumidores reconocen y eligen recompensar con su confianza. Cuando bebes un vaso de Piccini, entras a formar parte de nuestra familia.
¿Cómo ha conseguido Piccini seguir siendo innovador en una industria vinícola en constante cambio?
Los últimos años han marcado una fase crucial en la revolución digital, con eventos y ferias comerciales que tienen lugar en un entorno virtual sin precedentes. Por este motivo, hemos reforzado nuestras herramientas de comunicación digital para expresar una proximidad aún mayor con nuestros clientes.
“Los mercados exigen claridad, sinceridad y precisión, combinadas con una mayor atención al territorio y a la calidad”, afirma Mario Piccini, “y hoy más que nunca sentimos la necesidad de ofrecer a los consumidores un producto que refleje excelencia y respeto por nuestro territorio. Todo ello se traduce en la gran fidelidad que nuestros clientes siempre han mostrado hacia nuestra marca. Al fin y al cabo, Piccini es una marca fácil de amar porque ofrecemos vinos auténticos y de calidad a un precio asequible. Nuestra autenticidad y accesibilidad nos han ganado un lugar en el corazón de los consumidores, que hoy apoyan nuestra marca en más de 80 países de todo el mundo. Todos nuestros vinos están diseñados hasta el más mínimo detalle, empezando por el envase, para ofrecer al consumidor una experiencia integral. Detrás de cada botella hay un proyecto que parte del concepto mismo del vino que queremos llevar al mercado”.
¿Qué valores familiares se han transmitido a lo largo del tiempo?
Piccini es ante todo la historia de una gran pasión familiar. Cada vino Piccini no es sólo una botella, sino que encierra todo un sistema de valores que queremos comunicar: Familia, Tradición, Dinamismo. Por último, el deseo de difundir la excelencia y el estilo de vida italiano.
Piccini es la historia de cinco generaciones que han transmitido la pasión y la cultura del vino. Es una historia de aventura y compromiso paciente, de trabajo y sabiduría, de obstáculos superados y éxitos alcanzados con sacrificio. Cada generación ha conservado siempre las enseñanzas de la anterior, mirando al futuro con ambición y siguiendo los valores de nuestro antiguo fundador, Angiolo Piccini. Le encantaba repetir: “No importa cuánto hagas, sino cuánta pasión pongas en lo que haces”.
¿Cuál es el paso más difícil en el proceso de elaboración del vino?
Crear un vino es un proceso lleno de retos: desde la vendimia hasta el envejecimiento, pasando por el diseño y las técnicas agronómicas. Sólo puedo decir cuál es la fase más fácil: ¡beberlo!
Si fuéramos a visitar la Toscana durante un día, ¿dónde nos recomendarías que fuéramos?
Es realmente difícil disfrutar de toda la belleza de la Toscana en un solo día. Nuestra tierra nunca deja de sorprender, desde los pueblos medievales hasta el esplendor renacentista de Florencia. Pero para una visita de un día, te recomendamos la belleza tranquila y armoniosa de las colinas del Chianti, en nuestra finca familiar de Valiano.

