La historia de la familia Piccini comenzó en 1882, en las colinas de Chianti. Allí, el joven Angiolo, heredero de una familia de comerciantes, persiguió su sueño fundando una pequeña bodega en el corazón de la Toscana. Desde esta tierra, Angiolo y sus descendientes llevaron el nombre Piccini a todos los rincones del mundo, forjando el destino del vino toscano. De generación en generación, la empresa ha seguido afrontando el futuro con valentía y ambición.
Desde 1882, Piccini ha conservado con orgullo su herencia toscana, extendiendo su presencia por toda Italia. En 2011, Mario Piccini, presidente del grupo, lanzó una nueva línea para celebrar su tierra natal: Memoro. Creada con motivo del 150 aniversario de la Unificación de Italia, Memoro, que significa “memoria”, rinde homenaje a nuestras raíces latinas a través de uno de los mayores tesoros de Italia: el vino.
“Memoro”, dice Mario Piccini, “es el resultado de extensas investigaciones, viajes y catas. Quería desafiarme a mí mismo y crear algo completamente nuevo y único: un vino italiano de alta calidad sin añada específica, un vino sin fronteras, un vino que encarna la esencia de Italia, ¡demostrando que la calidad no tiene límites! Por eso Memoro combina las mejores uvas de cuatro regiones de Italia, resaltando la unidad de nuestro país con el objetivo de crear la mejor mezcla del Bel Paese.”
De esta visión nació Memoro Bianco, una mezcla de Pecorino de las Marcas, Viognier siciliano, Chardonnay del Trentino y Vermentino de nuestra querida Toscana. Los distintos orígenes de las uvas confieren al Memoro Bianco un equilibrio extraordinario y unas características únicas: delicadas notas de frutas blancas y amarillas se mezclan con vibrantes notas tropicales. El paladar fresco y claro ofrece una brillante concentración de fruta, con notas de pera que conducen a un delicioso final.
Memoro Rosato te lleva de viaje por Italia con Negroamaro de Apulia, Nero d’Avola de Sicilia, Merlot del Véneto y Montepulciano de los Abruzos. El resultado es un rosado italiano clásico de sabor pleno y crujiente. Su aroma cautiva de inmediato, con notas de frambuesa, grosella y sutil menta. Estos sabores afrutados continúan en el paladar, con tragos de cereza y matices de fresa y frambuesa. El final es fresco y nítido, para un sorbo agradable en todo momento.

